Después de 10 meses sin grabar, vuelvo a La Cueva del Dragón con una reflexión muy personal sobre cómo la apatía y la desidia pueden robarnos la vida sin que apenas nos demos cuenta.
En este episodio te cuento cómo he perdido rutinas y hábitos que antes eran esenciales para mí, y cómo el estoicismo me ha ayudado a recuperar poco a poco el rumbo: desde el ejercicio como ficha de dominó que desbloquea lo demás, hasta la dicotomía del control, el amor fati y la reflexión diaria.
Un viaje honesto de caída, aprendizaje y renacimiento, con el recordatorio de que siempre podemos volver a empezar.