Segundo episodio de "Las Cuatro Llaves", la serie donde exploramos las cuatro virtudes estoicas que pueden transformar nuestra vida.
En este episodio hablo de la templanza, esa virtud estoica que Ryan Holiday llama disciplina en su libro "Discipline is Destiny". Pero no voy a darte otro sermón sobre levantarse a las 5 de la mañana. Voy a contarte mi verdad.
De correr medias maratones a ser sedentario. Esa es mi montaña rusa. Mi batalla más grande no es contra el trabajo ni contra el miedo. Es la batalla contra mí mismo, contra mi cuerpo, contra mis propios impulsos.
Y aquí está la paradoja que más me frustra: SÍ tengo disciplina. Transformé completamente el colegio donde trabajo. Creé un podcast premiado (Píldoras de Educación). Me formo constantemente. Soy un buen padre para mis hijos.
Entonces, ¿por qué demonios no tengo disciplina para cuidar mi propia salud?
En este episodio comparto el momento exacto en que todo se derrumbó: cuando conseguí la custodia compartida de mis hijos y decidí que no tenía tiempo para mí. Cómo eso me llevó al burnout y la ansiedad. Y lo que he aprendido sobre la voz crítica que todos tenemos cuando fallamos.
Pero sobre todo, comparto el mensaje que necesitaba escuchar hace 10 años: la disciplina no es una cárcel. Es un acto de amor propio.
No se trata de obligarnos a hacer cosas que odiamos. Se trata de pensar qué persona realmente queremos llegar a ser. Y entender que los cambios no vienen de la noche a la mañana.
Con historias de Lou Gehrig, James Forrestal, Musashi y las enseñanzas de Marco Aurelio, Epicteto y Ryan Holiday, exploramos qué significa realmente la disciplina. Y por qué volver a empezar no es un fracaso, sino un acto de coraje.
Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de tu vida SÍ tienes disciplina... pero te niegas a verla?
¿Estás siendo disciplinado con lo que realmente importa... o solo con lo urgente?
¿Cómo te hablas cuando fallas?
¿Tu disciplina es una cárcel o un acto de amor propio?
Otros recursos:
Kizuna Podcast - Mi nuevo podcast con Pablo y Alba